martes, 6 de octubre de 2009

Chernobyl, ¿Un Lugar sin esperanza?



(Por Alelisal)

Los errores humanos son los protagonistas de grandes desastres, Chernobil es un ejemplo de ello. El 26 de abril de 1986 Ucrania y el mundo presenciaron la mayor catástrofe nuclear de la historia, la explosión e incendio del reactor número 4 de la planta nuclear Lenin de Chernobil. 23 años después del accidente, miles de personas siguen sufriendo las consecuencias de este fatal suceso. Entre olvido y radioactividad las victimas intentan llevar una vida normal pero esto es imposible.
Actualmente las ciudades cercanas a Chernobil se encuentran completamente deshabitadas, pueblos fantasmas donde el silencio prevalece y las calles permanecen tranquilas. Parques, construcciones y vehículos han quedado sumergidos en el polvo radioactivo.
El sector de población más afectado son los niños pues han tenido que aprender a “vivir” con la radioactividad a su alrededor, su universo de sonrisas y juegos ha sido mutilado, arrancado de raíz siendo forzados a tratar de sobrevivir a las adversidades de sus enfermedades es por ello que tienen que cambiarse de ropa por lo menos dos veces al día, lavar sus manos continuamente y pasar la mayor parte del tiempo dentro de sus hogares o salones de clases, es una auténtica prisión. La mayoría de estos niños permanecen en el olvido, algunas asociaciones de beneficencia han tratado de ayudar pero los esfuerzos son mínimos ante la magnitud del problema ya que las victimas aumentan día con día.

A su corta vida la mayoría de estos pequeños sufren de enfermedades crónicas, tales como cáncer de tiroides, leucemia y otros tipos de cáncer, los menos afortunados son aquellos que desde su nacimiento presentan maldeformaciones genéticas y deficiencia mental. Imaginar la forma en que afrontan estas dificultades queda lejos de la realidad, las futuras generaciones seguirán enfrentándose a las deformaciones congénitas.

La interrogante a discutir es: ¿Vale la pena utilizar energía nuclear a pesar de las consecuencias de esta? Ignorar esta problemática no es una solución factible solo basta ver el sin fin de inconvenientes que conlleva el empleo de este tipo de energía que más que una alternativa de vida parece una tentativa de muerte.
Si no hemos aprendido de los errores humanos entonces ¿Aprenderemos del sufrimiento de las victimas de Chernobil? Tal vez no pues mientras prevalezcan los intereses monetarios de por medio me atrevo a decir que “el fin justifica las muertes”.

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