lunes, 18 de mayo de 2009

LA LÍNEA DE CRÉDITO ADQUIRIDA CON EL FMI

Durante las recientes reuniones en Londres del G-20 los Estados miembros han recomendado políticas, que a su parecer, podrían ayudar a solucionar la crisis económica mundial. En este tenor el Fondo Monetario Internacional (FMI), del que el hoy secretario de hacienda fuera subdirector gerente, el 24 de Marzo aprobó la creación de un instrumento financiero llamado Línea de Crédito Flexible (LCF), mismo que podrá ser solicitado por cualquier país miembro del FMI, previo estudio de su situación, para ayudarse así a enfrentar la crisis económica actual. México ha sido la primer nación en manifestar interés por adquirir la LCF, cuyo monto máximo ascendería en este caso a aproximadamente 47 mil millones de dólares. El FMI ha recomendado tradicionalmente el uso de este tipo de herramientas para enfrentar crisis en economías como la mexicana, aunque existen sus detractores; de hecho no es la primer vez que se intenta hacer que este país aceptara un crédito de este tipo; en Noviembre de 2000 Stanley Fischer, entonces primer subdirector gerente del FMI, vino a hablar de las bondades de las líneas de crédito contingentes en la prevención de crisis en el marco del 75 aniversario de Banco de México (BM).
Aquí el interés por adquirir la LCF se hizo oficial el 1 de abril en comunicado de prensa por parte de la Secretaría de Hacienda y BM y se le denominó Blindaje financiero a favor del empleo, el crecimiento y la estabilidad. Al disponer de estos recursos se pretende proteger a la economía frente a cualquier contingencia severa que surja durante la crisis mientras se apoya al empleo, se favorece la estabilidad y el crecimiento económico y se facilita el acceso al crédito a las empresas y los hogares.
Las características de la LCF son las siguientes: El acceso a la línea está restringido a aquellos países con indicadores macroeconómicos firmes y que cuenten con una cuenta de capital dominada por flujos privados, esto es que la mayor parte de los activos sean propiedad privada y no del Estado; un buen historial de participación en los mercados financieros internacionales; un nivel adecuado de reservas internacionales; que su sistema bancario no presente problemas de solvencia; que posean una supervisión efectiva del sistema financiero; que gocen de finanzas públicas sanas y baja inflación. La LCF Tiene un carácter contingente, es decir que el país que la solicite puede decidir no disponer de los fondos o usarlos en una o varias exhibiciones, además de que una vez aceptada la solicitud el acceso a los recursos no estará condicionado y se podrá disponer de ellos cuando se necesiten. El periodo de vigencia de la Línea será de seis meses a un año, en ambos casos se puede renovar. El monto máximo a solicitar no está preestablecido y depende del país que lo solicite; si una economía adquiere la LCF puede disponer de hasta el 1000% de la cuota que tenga con el FMI; a cada país miembro el FMI le asigna una cuota con base en el tamaño de su economía para decidir cuál será su contribución máxima a los fondos de la institución, estas contribuciones se miden en unidades especiales denominadas Derechos Especiales de Giro (DEG), cuyo valor se estima a partir de la suma de los valores en dólares estadounidenses de una canasta de monedas integradas por el Dólar de EU, la Libra Esterlina, el Yen y el Euro, todos estimados sobre los tipos de cambio cotizados al medio día en Londres, este valor se publica diariamente en la página del FMI; en el caso mexicano el 1000% de la cuota son 31528 millones de DEG que son alrededor de 47 mil millones de dólares. Si el país decide disponer de los recursos el plazo de pago será de 3.25 a 5 años.
Hablando de costos, la LCF tendrá una comisión de compromiso que se tiene que pagar al contratarla, que para la situación mexicana sería de 27 puntos base sobre la parte de la Línea (0.27%), mismo que es devuelto cuando se realiza un desembolso de la línea. Por uso de la línea el FMI cobra un monto igual a la tasa DEG, que se estima como un promedio de las tasas representativas de la canasta de monedas mencionadas antes, más un diferencial de 2.42%. Como la tasa DEG actual es de 0.42%, el costo anual de uso para México será del 2.84%.
Esta línea de crédito es una de las herramientas de política económica que el G-20 ha recomendado para enfrentar la situación actual. México ha escuchado la sugerencia y la ha aplicado en nuestra economía, habrá que esperara para ver si se hace uso de este recurso y, de ser así, si tiene o no los efectos que se esperan.
Por: José Guadalupe Nuño Ledesma
jgnul@hotmail.com

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